sábado, 25 de agosto de 2007

A Ponferrada me voy

Dentro de unos días llegará la marabunta. Nótese el significado que la RAE da a esta palabra: «Nombre indígena de las migraciones masivas de hormigas legionarias, que devoran a su paso todo lo comestible que encuentran. Son peligrosas por el carácter imprevisible de su aparición y de su itinerario». Tal cual. Y es que en breve coincidirán los visitantes de Las Edades con los del Castillo, con los peregrinos, los fans de Alejandro Sanz, los locos por el rock, los hijos pródigos de Ponferrada, los amigos, los de los bailes regionales, los de la guitarra eléctrica, los curiosos, los juerguistas y el resto. Total, que esa marabunta, como bien dice la RAE, aparece cuando menos te lo esperas, llena los restaurantes e imposibilita una sola reserva, copa todos los hoteles, satura calles y aparcamientos de forma que lo que más te apetece es largarte a Los Ancares para respirar un poco de aire fresco durante las fiestas de La Encina.
Con todo eso los hosteleros ya están frotándose las manos y llenando sus almacenes hasta los topes. Barruntan época de vacas gordas, porque cuando es fiesta se te alegra el corazón y la cartera y a uno le da por decir eso de: «Un día es un día…».
Prácticamente inútil el intento de salir a cenar el día de La Encina o de la Encinina en Ponferrada sin la reserva de tres semanas antes, así que es mejor hacer una tortilla de patata y montarse un picnic, si el calentamiento global aparece por algún lado de una bendita vez durante este verano.
Y de paso que me voy a las montañas, me liaré a llenar de CO2 el aire. Todo el oxígeno para mí. Y me llevo un garrafón de agua de los gordos, para mojarme los pies, regar la hierba o devolvérsela al río. A gastar sin miramientos. Y, además, correré sin cinturón por el campo a más de 120 y haré fotos a lo que me parezca, gritaré hasta reventar, pintaré graffitis en la tierra y escribiré odas en contra de las largas colas, las entidades bancarias, los engreídos, los vagos, las prisas y las ingratas esperas.
Que estoy muy hartita de las prohibiciones y las ataduras. ¡Vaya asco de democracia! Sólo vale para que un grupo de listos ponga trabas a la vida de los demás.
Y cuando vuelva, estaré como una malva.
Está claro, necesito vacaciones.
Por cierto, los ya casi olvidados serenos están resucitando, aunque tecnológicamente avanzados y adaptados. Eso pensé cuando hace unos días pasé por la calle Jardines camino de la plaza del Ayuntamiento cuando, en lugar de un señor sereno, vi un señor bolardo. Y el buen hombre, a modo de amo de las llaves de los accesos al casco antiguo, llevaba un mandito a distancia para bajar y volver a subir el bolardo cuando algún coche aparecía por la zona. Allí lo habían puesto al pobre como estatua con dedo móvil para darle al mandito.

1 comentario:

Zuma dijo...

Hola Ana, tienes un magnífico blog y muy buenos artículos, nada de modestias.

Espero que aproveches tus vacaciones y corras sin cinturón por el campo a más de 120, y hagas miles de fotos a lo que quieras, y grites hasta reventar, y que pintes graffitis en la tierra y escribas muchas odas en contra de las largas colas, las entidades bancarias, los engreídos, los vagos, las prisas y las ingratas esperas.

Y cuando vuelvas, estarás como una malva, pero como mucho, como mucho, 2 o 3 días (te lo dice uno que ha vuelto hace 4), y es ley de vida, pero hasta que esa fecha llegue.....Carpe diem, disfrútalo a tope.

Se feliz.

Besos