No entiendo el mecanismo del modismo de los ismos y es que son nimiedades las variedades de las verdades. Y entre los '-ismos' y las '-edades' continúan las pugnas de los debates. Competiciones de 'ismos' y 'edades' pelean por llevarse las portadas de los periódicos y primeros titulares de radios y televisiones. Vaciedades y necedades.
Que cada cual aguante el sufijo de sus desvelos y anhelos, que mi dedo no apuntará a ninguna paja en ojo ajeno antes de que desaparezca la viga que se me ha puesto delante de los míos.
Los que machacan más que un martillo pilón son últimamente los amigos de lo ajeno, bonita expresión para los profesionales del robo. Las Edades ha atraído en proporciones similares a los amantes y a los mangantes de los objetos que luego lucen los magnates del coleccionismo y otros 'ismos'. O a lo peor son los mismos que, después de embelesarse con las 131 piezas de 'Yo camino', sienten la imperiosa necesidad de poner una virgen renacentista encima de la tele en sustitución del toro de terciopelo negro. La bella, aunque olvidada, iglesia de Santa María de Vizbayo ha sufrido esta vez las nefastas consecuencias de la actividad de los ladrones. No es la primera y me temo que tampoco será la última.
Al final, los políticos y los abates se miran circunspectos esperando que el otro responda para calmar la mala leche que han ido acumulando los vecinos de los pueblos que lucen joyas monumentales, cada vez menos brillantes por su falta de cuidado y protección.
No pueden Ponferrada ni el Bierzo convertirse en ejemplo y escenario del arte sacro con Las Edades mientras se permita que siga creciendo la lista de expolios. Cuando desapareció la valiosísima lápida fundacional de la ermita de Santa Cruz, en Montes de Valdueza, todas las voces institucionales prometieron más esfuerzos. Ya se ve ahora cuántas soluciones fantásticas han aplicado para la protección del patrimonio de la comarca del Bierzo.
Al final, los que más trabajan con todo el tema son los agentes de la Policía Nacional y Local y de la Guardia Civil. Van a tener que darles una extra más este verano por haber tenido que duplicar sus esfuerzos en buscar piezas artísticas que a otros se les olvidan, como Santa Bárbara, hasta que truena.
Cada vez son más las voces que piden un museo comarcal para el Bierzo. La opción no es poco conflictiva, porque supondría sacar de 'su casa' las piezas más valiosas que ahora están en las iglesias y ermitas repartidas por la comarca, esas que desde siglos veneran los habitantes y lucen en sus procesiones y fiestas mayores.
¿Quién le pondrá ese cascabel al gato? Por favor, que alguien piense cómo, porque a este ritmo nos arriesgamos a quedarnos incluso sin cascabel. Mientras tanto, las hornacinas se irán quedando vacías y los templos seguirán rindiéndose poco a poco al paso del tiempo y al olvido. Aún estamos a tiempo de recuperarlos y disfrutarlos como joyas de arquitectura y arte que son.
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