sábado, 21 de julio de 2007

Unos tipos altos

La culpa de todos los problemas que tiene España la tienen unos 'paisanos' que se pasaron con el Colacao cuando eran pequeños.
Que sí, que sí. Que lo leí el miércoles pasado en un periódico.
Ponía: «Los tipos altos son un riesgo para las empresas». Y me dije: ¡Pues qué bien, porque de ésta me hacen jefa, dado mi poco más de metro sesenta!
Pues eso, que voy a firmar una declaración jurada para que mi jefe vea que estoy por la labor y que, como buena españolita media, no voy a poner en riesgo a la empresa por mi altura física.
Prometo no usar nunca más tacones.
Y es que, al parecer, esos tíos tan altos (los tipos altos) te miran por encima del hombro cuando vas a pedir una hipoteca y me han contado que deben de tener una red mafiosa que presiona mensualmente a los ciudadanos que se atreven a comprar un piso.
Y estos tipos tan longitudinalmente excesivos tienen locos tanto a los 'mandamases' como a los 'curritos', porque con sus artimañas compran tu alma por lo siglos de los siglos. ¡Los muy bárbaros!
A pesar de todo también se comenta que son personas interesantes y los llaman por ello tipos de interés, será porque hay que tenerlos controlados, bajo lupa. No sé, pero yo ya miro con reticencia a los que miden más de 1,70, por si acaso. Me han contado que algunos tienen por nombre Mibor y también Euribor, que suenan a los personajes oscuros del Señor de los Anillos, y que, además, son de referencia. Es decir, que son los mandamases de esos tipos tan altos.
Por cierto, parece que el Ayuntamiento de Ponferrada ha leído el estudio ese que dice que el verano es la mejor época para encontrar pareja. El programa de ocio 'Aventura-t' de este año oculta un 'programa de vicio'. Para fomentar el enamoramiento estival, Susana Téllez y Reiner Cortés (a saber en qué andaban pensando) organizarán ¡actividades nocturnas en los parques!, y entre ellas, cómo no, manualidades. Presagio el chasco de decenas de jóvenes, pasados de gomina, con las hormonas a borbotones y la 'chupa' de ligar cuando vean que la cita es para el ocio, que no para el vicio.
Hablando del tema, el único tema, quiero rendir un orgulloso homenaje a los que dan la cara a la vida y a los demás, enfrentándose a sí mismos por ser sinceros y felices. Aquellos que pasan del «qué dirán» y prefieren el «vivo como pienso». Esos a los que el amor y el sexo les ocupa y no les preocupa. Animo a esos, a los otros a a echarle arrestos a la aviesa fortuna, a cortar los largos y espesos flequillos de la intolerancia, a dejar de pedir perdón cuando no existe razón para ello y a dar las gracias cuando no haría falta. A vivir tranquilo así es que, en definitiva, el que quiera entender, que entienda y el que no, que se compre un diccionario por si acaso. ¡Uy, qué a gusto me he quedado!
Bueno, ya he hablado del dinero y del amor. Sólo me falta la salud. Creo que los de la cerveza San Miguel debieran ir pensando en desplazar a sus publicistas hasta el convento de San Miguel de las Dueñas. El nombre va que ni pintado y el éxito del fervudo lupuloso, ni les cuento, que las monjas lo han dicho. Palabra de Dios, una cervecita, Señor.

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