sábado, 21 de julio de 2007

Fervudos para el romadizo

«Trampa o ilusión con que se engaña a uno haciéndole ver lo que no es». Así define el diccionario de la Real Academia Española el trampantojo. Los sufrimos todos los días. Desde esa encantadora dependienta que te dice que ese pantalón te queda como un guante, cuando el espejo te está gritando que no te atrevas a pasearlo por la calle, hasta el supuesto experto que te dice que metas una botella de agua en la cisterna para ahorrar. Lo peor es que nos lo creemos todo y salimos a la calle con ese horrible pantalón tan contentos y pasamos de darnos ese tan deseado baño de burbujas del que tantas ganas tenemos después de ver los anuncios de gel de la tele.
¡Y qué decir de la época de trampantojos que se nos avecina! La campaña electoral es un muestrario de ilusiones encaminadas a que lo que no ves lo plasmes con confianza plena en una papeleta que metes en el sobre correspondiente oculto y sujetando la siempre estrecha cortinilla de la cabina para que el vecino del sexto no sepa a quién votas. Y eso que estaba a tu lado cuando agitabas la banderita en el mitin aquel. «Que yo pasaba por casualidad y fui sólo a oler», le dices. «Claro, claro, pásame una pelota antiestrés con el logo del Populosos Obreros», contesta el otro condescendiente.
Me ronda a mí en la cabeza desde hace unos días el problemón de Las Edades. Que no sé cómo poder convertirlas en referencia mundial cuando también se han celebrado ya en media España. ¡Qué vergüenza la de ZP! ¡Mira que no organizar un Fitur en Guasintón para presentarlas! Es que este nuestro presidente no mira por su tierra Pues tendremos que convertir el botillo en nuestra referencia mundial y regalarlo con cada entrada de Las Edades.
Y de ahí no me muevo. Ni de aquí tampoco.
Por cierto, el Ayuntamiento de Ponferrada ha puesto en marcha una campaña para que los turistas estén contentos durante la exposición de Las Edades del Hombre, que, ya saben, abrirán sus puertas cerca de las elecciones, para que los votantes se inspiren con el arte religioso antes de dar rienda suelta al arte político de las urnas. Pues el caso es que han pedido a los buenos ponferradinos que 'by the face' ('por t´ol morro') se echen a la calle para aconsejar e informar a los visitantes. Lo que no han pensado es que hay gustos para todo y que quizá a alguno le dé por decirles a los turistas que pasen del arte sacro y de la caminata por Las Médulas. Dentro de su modestia, al abuelo Vicente le puede dar por aconsejar que lo mejor es disfrutar de una buena partida de mus en el Bar Tolo o en la Tasca Scao, porque ponen unos pinchos de aceitunas que saben a gloria ¡Qué quieren! Son opiniones gratis. Aunque no faltará aquel otro listillo que se apunte para indicarles el mejor restaurante, que coincidentemente está en el mismo sitio donde su tía Juana hace las mejores tortillas de la comarca.
Bueno, yo me apunto, pero que nadie se enfade si le digo al guiri de calcetines blancos con sandalias que, para mí, el mejor consejo es tomarse un fervudo para el romadizo.

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