
Vino para quedarse, al menos así lo espero. La magia llegó un día y no salió de mi vida. Me regaló momentos inolvidables, como a finales de octubre en Balboa, donde todos sonreímos y soñamos con la felicidad eterna.
Volvió la magia a posarse en mi hombro, de forma callada, sin avisar y me dejó otro regalo. Un regalo que aún no se ha abierto, pero que será el mejor de nuestra vida.
Hace tiempo la luz llegó con él y ahora se quedará con ella y me quedaré bajo esta luz cálida, porque bajo ella encontré todo lo bueno de este mundo.
El blog volverá a recobrar vida, porque la vida ha llamado a mi puerta.
1 comentario:
que bonito ana rosi . . peichhhhh
nos alegramos daber compartío un ratito con voses tal dia doctubre.
mekagonto
Publicar un comentario