
Tapa la boca con su mano, ríe, echa la vista al suelo y se gira para ocultar su rostro.
"Ven, ven un momento"
En un rincón confiesa su debilidad, como un ratoncillo agazapado al oír un miau.
Vuelve a salir de su guarida sonriendo: "He decidido..."
La mano vuelve a su boca, tontea con un vaso de agua y vuelve a girarse para ocultarse en su guarida, para ser, de nuevo, un ratón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario