
El viento quiso que creciera en medio de la pradera verde. Le costó decenas de años elevarse hacia las nubes, por encima de los robles que lo rodeaban. Lento, fue muy lento.
Bajo sus ramas vio el odio, el amor, la ira, la guerra... También sufrió heridas, pero logró curarlas.
Su tronco se hizo fuerte, grande... Hasta que aquel rayo quiso abrirle las entrañas.
Aún tiene ramas que brotan cada primavera. Los pájaros siguen ocultándose entre sus ramas y un oso pasa a visitarle cada invierno.
Aún vivirá otras decenas de años, volverá a ser fuerte. O no. El tiempo lo dirá, mientras pasan bajo sus ramas el odio, el amor, la ira y la guerra.
(Bendita voz que hace el árbol ya viejo sea más fuerte cada día)
2 comentarios:
Es una entrada preciosa. Un besazo gatita
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento…
Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío.
Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde.
Extracto del Poema del Arbol de Antonio Machado.
Besos princesa.
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