
Lo que más cuesta es la primera frase. El miedo al blanco aterra al que se atreve a tomar una pluma, un bolígrafo o un teclado con sus manos. La mente corre desenfrenada por historias, recuerdos, frases y palabras, olores, sabores, sentimientos... Y la mano no puede responder a tanto como quisiera.
Lo que más cuesta es la primera frase. El resto viene sólo, se coloca como un puzzle al que después hay que darle una patena de color y sentido.
Una vez que tienes la primera frase, lo que cuesta es dejar de escribir.
1 comentario:
Hola, Gatita:
¡Qué blog tienes!, divertido y mágico, como tú. Me gusta la idea de tu relato y espero poder aportar algo. Hasta en lo que escribes se refleja tu sonrisa, que es la verdadera culpable del calentamiento global. No pierdas tu toque de locura, para los demás:"...los días y las noches, con la cordura, con los hábitos, con el mundo."
Un abrazo para ti, tu gato y tu tigre.
Fernando Mencía
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