Hasta mí llega tu aroma mientras te duchas canturreando. Me tienta mirar por el cerrojo para verte a escondidas, pero finalmente cierro los ojos, te imagino y guardo esa fotografía de mi fantasía para preservar el momento.Si golpeo con mis nudillos la puerta, mi llamada irrumpirá tu baño. Litros y litros de agua estarán recorriendo tus recodos, resaltando esa tonalidad rosada y ese brillo inconfundible de tu piel.
Tu canturreo consigue al fin amansar mi ansiedad, pero el deseo permanece revelado en mis ojos cuando tú los miras. No sé cómo no te has dado cuenta aún.
Porque donde estés tú estaré yo. Porque me guardo la mentira que te dije cuando te rogué que compartieras piso conmigo porque nadie había contestado mi anuncio en el periódico.
(Relato publicado en 'Diez palabras,un relato')